El mes de enero ha sido una toma de contacto, pues no están todos los que son, pero sí son todos los que están. Con esto quiero decir que he jugado a bastantes más cosas, algunas más chulas que otras, y no todas de la lista, pero vamos avanzando.

A lo que más jugué fue a Terraformar Marte, dos partidas, a cinco y a tres jugadores. El hecho de que lo trajeran los Reyes o el que boca a boca le fuese tan favorable, hizo que saliera tanto a mesa. He de decir que toda la gente que lo probó de nuevas, quedó encantada, mientras los más veteranos luchábamos por los puntos para coronar a nuestra compañía como la ganadora. No estoy contando un par de solitarios que probé a ver qué tal funcionaban, porque casi parece que estés jugando a otra cosa.

La partida al Twilight Struggle la jugamos en la tienda de Zacatrús, en la que me tocó el bando capitalista. La victoria fue muy holgada de los Estados Unidos, cerrando al principio del turno diez. Las claves fueron el férreo control de oriente próximo y la supremacía en la carrera espacial. Una ventaja de la que no supo sobreponerse el jugador soviético.

El Watson & Holmes: diarios del 221B, es un juego que me  tiene enamorado desde su primera partida. Es un juego de deducción que viene con doce casos, más el introductorio, lo que hacen que su jugabilidad sea finita, trece partidas. Pero cada una de ellas es una historia que contar. Casi se parece al rol. Vinieron unos amigos a casa y disfrutamos del caso nº3, en el que me precipité estrepitosamente dando mi respuesta anticipada. Aunque todos salieron diciendo que había sido el que más habían disfrutado en la velada.

A lo último que jugamos fue al Alquimistas que es una de las perlas de mi colección. A mí me tiene totalmente absorto. Es un juego que funciona como un reloj y que consigue atraparte las dos horas de duración que tiene. Yo disfruto mucho los juegos que retan al jugador a mejorar, y éste es casi una analogía de la vida “apáñate con lo que tienes”. Volveremos a jugarlo.

Anuncios